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domingo, 12 de septiembre de 2010

El YOISTA

¿Nunca te pasó de conocer a un Yoista? Bueno mi Yoista era un tipo muy interesante, lleno de datos, inacabable conversación sobre lo “suyo”, por lo general era algo así –“yo estoy contento de haber comenzado esto,yo yo yo yo yo yo yo yo yo……yo me siento muy bien ,  se han quedado encantados con mi opinión, la colaboración que yo he hecho fue genial, y asi muchos mas yo yo yo yo yo yo yo yo…”
La cosa es que realmente era bueno en lo suyo,  así que al principio lo escuchaba encantada. Y quéría impresionarlo contándole que a mi me gusta el arte, a lo que él me decía -"yo una vez hice un curso de pintura , y no sabés lo bien que se me daba...." Y volvia a retomar el  yo yo yo yo yo....... Lo cierto es que  cuando lo movias un poquito de su lugar, sobre temas en lo que no era experto, comenzaba a hacer agua, sin embargo encuentro tras encuentro, conversación tras conversación empecé a ver que todas las charlas se parecían “yo yo yo yo yo yo yo yo yo yo yo…”  y comencé a notar que ya me costaba escucharlo, por que me distría en mis pensamientos con facilidad mientras el monologaba lo bueno que era o lo que necesitaba o le había pasado.Si bien creo que yo le gustaba , más se gustaba asimismo. Sin embargo aún entre nosotros no pasaba nada. Hasta que una vez soltó – Yo tengo ganas de darte un beso…”. Me sorprendió su seguridad, y no pude conmigo misma, entonces le pregunte ¿Dónde pondrías el VOS?. Frunció el ceño y contestó -¿cómo dónde pondría el vos?¿qué vos? No entiendo. Y ahí se quedó sin saber dónde poner el Vos, y por supuesto sin mi.

viernes, 23 de abril de 2010

LA CORRIDA

Comencé una publicidad como quien comienza un trabajo nuevo, no importa que haya hecho muchas, cada nueva que comienza es casi como la primera, con la responsabilidad que la caracteriza. No sabes si el director se acatará a lo hablado en las interminables reuniones durante tres jornadas previas, o le tomara la inseguridad y no sabrá si la mesa la quiere de madera, fórmica o piedra, si el vestuario será monocromático y clásico o extravagante…

Entre en la arena con mi traje de luces muy preparada, con tres percheros de ropa, y una plancha a vapor en la mano. Lo primero que me llamo la atención fue un hombre sentado abstraído en su computadora portátil, mientras todos íbamos y veníamos en el frenesí de la preparación, pero lo que más me llamó la atención fue su sombrero piluso que le acentuaba su cara de tortuga y los ojos de carnero. Si bien no soy de reparar en la gente, en mi mente pasó la frase “que tipo tan feo”. Seguí buscando un enchufe para mi plancha preguntando si no le era molesto que la enchufe en la misma toma que su computadora. Comencé a planchar, de la computadora comenzó a salir un tango, el toro me había visto y se preparaba para la primera embestida. Si no fuera porque estábamos en España me hubiera pasado desapercibido. ¿Sería Argentino? Porque de ser así ya entendía perfectamente ese sombrero anacrónico, por esa particular forma que tenemos los Argentinos de ponernos cualquier cosa y convencer al otro de que nos queda bien. Ooooleee! Luego de Piazzola, Bajofondo y Charly, era obvio que el toro no iba a dejarme pasar así nomas.
Lo que tiene las publicidades largas es que duran el tiempo exacto para comenzar a conocer a alguien, que no vas a conocer.
¿Sos Argentino? Finalmente pregunté. Resultaba ser centroamericano y la cara de tortuga se le volvió a acentuar. ¿Qué haces, sos el productor? (pregunté por que seguía sin hacer nada). Soy el fotógrafo (o sea la figura mas importante luego del Director). El toro volvió a arremeter. ¿Y vos sos la vestuarista?, si respondí aunque por lo general hago el arte. Oooleee! Yo también hago arte, bueno hago videoarte. Esta vez la capa se me enredo en sus cuernos, aunque logre zafar. Mira te muestro. Y al cabo de los quince días de la publicidad, ya su cara no me parecía tan de tortuga, su sombrero anacrónico de piluso le quedaba bien y yo me quería ir a Centroamérica con él.
Eso es lo que tienen los trajes de luces, tanto brillo te nubla la vista.
Los mails eran cotidianos al igual que las llamadas telefónicas. Ya tenía mi pasaje comprado, cuando al finalizar de leer un mail de puro amor, éste finalizaba dirigido a otra persona, otra mujer. Si no fuera porque seguido de este mail había dos más que en mayúsculas decía “No Abras el mail anterior” hubiera pensado que era una confusión, hubiera buscado una excusa emocional valedera.
Sentí la embestida mortal, la cornada en el centro del pecho por donde se desangraba el amor. El toro ganó la corrida.

miércoles, 7 de octubre de 2009

LA CACERÍA




Esta historia va dedicada a los anónimos Gratinados de Palermo. También servirá para desasnar a algún antihéroe sobre la naturaleza de algunas féminas.


En el borde de la pileta del exclusivo condominio bajo un sol real, mostraban sus bronceados de cama solar tres amigas. No era importante quemarse bajo el sol, sino estar a la vista de cualquier hombre disponible. Por supuesto bien sabían que no iría a darse un chapuzón el panadero de la esquina, ni el intelectual de turno, que si bien puede tener una extensa y aburrida conversación sobre cualquier cosa, seguro su billetera estaría tan flaca como su cuenta bancaria si la tuviese. No, en el condominio se aseguraban ejemplares con más de una tarjeta gold, y unos cuantos billetes por gastar en sus bien nutridas billeteras de cuero. Entonces cada movimiento, cada toalla, cada crema solar, estaban dispuestas de manera estratégica, nada quedaba al azar. Y mucho menos para Sofi. Toda ella y hasta su nombre son casi de verdad, dice llamarse Sofi por que suena refinado, dulce e inocente, y a los hombres eso les encanta, ella es como una miniatura perfecta, un minón de bolsillo, delgadita de 1,60mt, unas delanteras XL, y un físico esculpido en varias sesiones de masajes al ozono, rubia lancom, ojos cafés. Vivía en el condominio de lujo ganado a su ex marido en una estrategia que le costo de inversión solo unos cinco años de vida. Ahora a sus cuarenta y pocos, lucir como lucía le costaba todo lo que ella ganaba, no tenía ya resto ni para las vacaciones, así que buscaba la solución en una gorda billetera que trae por defecto pegado a un hombre. Realmente a estas alturas de conocerla aún no puedo afirmar que Sofi de tanto hacerse la boluda, terminó por serlo, o es muy inteligente y lo disimula divinamente. El caso es que va desplegando su aire de ingenua inocente atrapando peces ya marcados. Y fue así que cayó en su mirada puntiaguda de ingenuos ojos cafés un buen amigo mío, Sergio, inteligente, pero hombre.
Sergio, para nada atractivo pero empresario exitoso, es dueño del gimnasio (entre otras cosas) al que Sofi casualmente frecuentaba, realmente ella no sabe lo que es el sudor, se paseaba con una toallita en mano, un pequeño top y unas calzas entre maquina y maquina como habiendo ya terminado su rutina, el caso es que apenas se subía a la cinta caminadora, y cuando veía aparecer a Sergio entablaba alguna conversación, siempre de manera esporádica pero las veces suficientes como para establecer una modesta confianza, hasta que llegó el verano. Fue entonces cuando Sergio fue a la pileta, y vio a Sofi junto a sus dos amigas, se fue hacia ella, como un bicho atraído por la luz. No fue el perfecto dorado, ni el pelo en el viento, lo que a Sergio le llamó la atención, sino algo cegó por un instante sus ojos, y era el reflejo en el agua que hacía el corpiño de grandes lentejuelas verdes que Sofi se había puesto , como quien se pone unos vaqueros para ir al super. Sofi sentada al borde de la pileta chapoteaba suavemente, jamás se metería al agua, por que el pelo no quedaría salvaje despeinado al disimulado descuido del viento.

Ella le sonrió, él se sentó a su lado y entre miradas y sonrisas élla le dijo que pensaba irse de vacaciones a alguna cabaña de Córdoba y si el quería podían ir juntos para compartir los gastos. Lo cierto es que Sergio ya tenía alquilada una casa en Punta del Este donde iría con su hijo adolescente, así que invitó a Sofi pasar las vacaciones con ellos sin necesidad de compartir nada, iría como invitada.

Como bien dije todo, estaba pensado. Ella sabía que las lentejuelas en las XL no fallaban.

miércoles, 15 de julio de 2009

Reencarnación





Haya por el 2005 me encontraba en España y separándome de quien fue el hombre de mi vida, cuando no hay culpables uno no sabe qué hacer, no hay de donde agarrarse, puedo llegar a decir que se desea ese chivo expiatorio de dolor, un tercero, un engaño, algo oculto jamas develado...algo tipo novela...pero no, aquel día no hubo nada de eso, simplemente nos separamos. Y uno no sabe bien donde meter todo ese dolor. Lo que si sé con certeza de que hay dos perdedores, dos muertes, dos futuros ganadores...por que en una separación no muere una relación de pareja, mueren muchas cosas de uno propio, se te muere una parte y es como morir también. A la vez un nuevo Ser va naciendo, uno renace. Siempre me pareció muy estúpido eso de de que me digan que tengo que rehacer mi vida ¿¿¿¿¿QUE ES REHACER LA VIDA?????¿no te agarra ya un poco andado?. Para mi es cuando nacemos, ya que creo en la reencarnación. Pero luego comprendi que no es rehacer la vida sino es Nacer de nuevo, aprendiendo mucho, lleno de temeros que se van dejando, tomar confianza, saber para donde se vá luego de estar sin saberlo por algún tiempo mientras se camina. Creo que todos somos ganadores ya desde el momento mismo de concebirse, para eso hemos ganado la carrera entre millones, hemos buscado el óvulo y nos hemos aferrado en el útero, hacer esa maraton y nacer es Ser un ganador, nacer es doloroso, crecer también tiene esa dualidad del dolor y la alegría. Tengo que confesar que siempre me sentí un poco disonante, es como una sensación de haber nacido vieja, me considero mas clásica que el café con leche. Mas de una vez eso me pesó.Desde que tengo uso de razón estuve de novia, primero de un chico que me miraba y yo miraba, creo que alguna vez cruzamos algunos "holas" pero esa relación duro bastante hasta que cumplí los ocho años, luego tube otros miradores que para mi fueron novios visuales de la temprana edad. A mis catorce ya tenia algo muy formal con un chico con el que conocí los besos. En mis dieciseis mientras yo tenía un noviazgo formal con quien sería mi futuro marido y mi futura muerte, mis compañeras simplemente se divertían con amigos esporádicos, sin compromisos y de una manera natural. Mi estructura mental estaba incapacitada para tal cosa, y miré con un poco de recelo no tener "esa" cualidad. Alguna vez he intentado conquistar esa cualidad, del no compromiso, y mis resultados han sido funestos, no reniego de eso ya que de todo se aprende. Pero con los años comprendí que simplemente hay cosas que no están en mi naturaleza y que de forma inconsciente voy a querer saber para donde voy y con quien, eso debe de ser de pura capricorniana que soy. Fue así que conocí a mi actual pareja... comenzamos algo No comprometido, otro desafío con el sello del fracaso por que al mes de salir ya estaba dispuesta a firmar cualquier papel, pese a hacerme la linda y creer que no. Pero lo de Armando merece un capítulo a parte por lo gratinado que estaba y no lo sabía, por que no pudo decirme muchas de las cosas que me dijo cuando nos conocimos,- por ejemplo " yo a vos te miro el culo".